Extraño tus ojos, tu nido de pájaros a la que llamas cabello.
Tú sonrisa que nadie más tiene, lo que con ella transmites, tu imagen esta más que viva en mi memoria; me grita que te busque, que vaya hasta donde estas tú y te diga: "me he enamorado de ti" Pero mi subconsciente me dice que sería una pérdida de tiempo y una gran humillación.
Extraños tus abrazos, tu voz angelical que tranquiliza mis demonios, extraño tu calor, ese que me cala hasta los huesos y que ahora ese calor se ha convertido en un vacío y frío gigantesco; mi corazón me dice que te busque y te diga: "te necesito" Pero mi subconsciente me dice que no vale la pena y que me acostumbre al frío de tu ausencia y busque el calor en la oscuridad de la noche.
Extraño tu mirada, tus movimientos que me hacían reír... Esos, que te reclamaba por que no dejabas de moverte y ahora quisiera ver otro movimiento que tu hagas; mis sueños me dicen que te busque y te diga: "quería verte" Pero mi subconsciente me dice que no lo haga, que no me necesitas y que me acostumbre a los movimientos naturales de las personas, por que es todo lo que tengo.
Extraño tu risa, tus peleas por cosas sin sentido y las bromas que las finalizaban, esas que me hicieron darme cuenta que me gustabas y que me permitieron tocar por primera vez tu piel; mi personalidad me dice que te busque y te diga: "me importas más de lo que crees" (O de lo que quiero aceptar) pero mi subconsciente no me lo permite por que sabe que no será correspondida la preocupación, los desvelos y las ojeras y que me acostumbre a dormir solo dos horas al día.
Extraño tu presencia, tu luz, esa que alumbra mi oscuridad la cual hace que mi soledad se marche y diga "hasta luego" Con la que quiero vivir y mejorar, olvidar y aprender, y todo mi ser me dice que te busque y te diga sin miedo: "te amo" Pero mi subconsciente no me lo permite por que es realista y sabe que el sentimiento no es correspondido.
Pero me acabo de dar cuenta que en realidad mi subconsciente tiene miedo y puedo entenderlo, es algo completamente loco y algo que no debería ser correspondido, porque a final de cuenta yo no lo merezco y es ahí, cuando habría que despertar y obligar a todo mi ser a no extrañarte.